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Ironía
Yo quería hablar de la obra de Juana de la Cruz. Sólo una pequeña reseña para comentar que ha sido seleccionada para competir por el premio Turner de arte comtemporáneo de este año y que me gusta lo que hace. Pero esta fotografía que ilustra el post ha captado toda mi atención... y me ha hecho caer en una especie de digresión sobre el hecho de observar y ser observado, el arte de mirar y el juego de los espejos y todo eso...
Fijaos en el único visitante del museo en ese momento si exceptuamos a quien hace la foto. Ese hombre joven está situado (dónde había de estar!) entre las piernas de la joven del cuadro figurativo, aunque su atención parece estar sólo en su agenda...
La de la izquierda es una obra abstracta. Trazos impulsivos, aformales, en torno a un eje horizontal-vertical repletan el lienzo. Pero podría decirse que representa una cruz...
Y más abajo, tirado por el suelo, una pintura de Juana de la Cruz que parece haya arrojado ahí la marea como parte de los restos de un naufragio después de haberse impregnado de chapapote.
La obra de Juana parece ocupar la atención de la joven retratada en el cuadro figurativo.
Todo está lleno de ironía. Hay ironía en las mismas obras del museo. Y en el planteamiento del fotógrafo, quien, aunque fuera de foco, yo diría es bien visible por su encuadre. Casi podríamos contemplarlo al fotógrafo o la fotógrafa en el momento de hacer click.
Y elevándonos mentalmente, vernos a nosotros mismos contemplando todo esto en la pantalla de nuestro PC.
Todo esto es muy caleidoscópico, ¿no os parece?




