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Algo que añadir a la depresión post-vacaciones : la necesidad urgente de adelgazar.
Así termina el ciclo veraniego: primero una se prepara para las tallas pequeñas y los bikinis miniatura y luego, tras ponerse morada, termina una con unos cuantos bastantes kilos de más.
Me he pasado estos últimos días borrando fotos de estas vacaciones en las que estoy o me veo como una foca antes de que caigan en manos del enemigo: cuñadas, amigas...o de posibles admiradores, no seamos tan derrotistas.
Pocas se han salvado. Desde luego ninguna que no estuviera hecha con un buen zoom. El zoom favorece, aplasta y adelgaza o a mí me lo parece. Pero que "te capten" con una óptica de documental de esas que usan para fotografiar a los animales salvajes en su entorno... Eso es lo único que te hace parecer una gacela en lugar de un hipopótamo.
Bueno!, sí: estoy un poco aturdida. Me miro en el espejo y me veo con el aspecto de una odalisca. Sigo la curvatura que ha dejado el verano en mi cuerpo y me digo: quiero adelgazar!!!
No sé qué dieta seguir que sea sana y radical. La de la alcachofa tiene el inconveniente de la aerofagia y además que ahora no es el tiempo de esos cardos sino más adelante en el invierno. La del pomelo o la del limón, demasiado ácidas. Eso parecen estarse diciendo las tres gracias del cuadro de Rubens.
¿Y qué tal, poniéndonos más realistas, dejar de beber cerveza? Dejar el pan, el chocolate, la sal, el azúcar, las salsas, los fritos... horrible en estos días un poco depres de retorno al trabajo -pero con los niños todavía por casi aún sin colegio para terminar de exasperarte- Una no puede enfrentarse a todo esto más las once mil tareas del ama de casa otoñal sin un poco de chocolate. Así que adelgaza como puedas, chica. Y a su tiempo, y ya está, que es lo que yo voy a hacer.
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Aunque estamos en plena primavera, las temperaturas son ya como si estuviésemos en verano, al menos por estos lares mediterráneos.Y el jardín está precioso, flores de todo tipo y por todos lados...Aquí os dejo unas cuantas ...que pena que no podáis disfrutar también su olor...
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el perro necesita salir y defecar y todo eso las plantas te gritan auxilio devoradas por el pulgón el niño pequeño la comida para cuando regrese del colegio la ropa por tender más otra lavadora para poner piensas en él... ahora es tarde para reciclarlo piensas además que él nunca tendería la ropa como tú la tiendes y como eres perfecta y te gusta la hoja tierna de la lechuga para tu hijo combinas proteínas fibra y frutas la comida no le sale como a ti aunque lo ha intentado muy poco planchar queda para la noche un poco de ejercicio antes de acostarte...no puedes perder ni un segundo en digresiones sin saber como ya tienes el delantal puesto y te lanzas a una vorágine todavía más estresante que la que acabas de dejar atrás en tu trabajo por suerte tu jefe te deja salir media hora antes del trabajo el jefe, magnánimo, te permite recuperarla más tarde todo debe ser ejecutado en un tiempo récord estás acostumbrada a batir tu propio récord cada día y cuando llegan ellos y luego él todo está perfecto
Perdonen que me ponga otra medalla. Ésta es por no importunar a ninguna persona de mi entorno de el pequeño sistema que formamos
¿que si estoy pensando en mi marido?
Claro.
VN
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Botero. Mujer -gorda- en el baño
Tengo que decirlo porque sino exploto y de todos modos puede que explote: no lo he superado, no del todo, a pesar de mi desfachatez, de mi fingida aceptación de los hechos: la blusa ha encogido y la falda siempre me ha venido pequeña- algo dentro de mí sigue enviando mensajes, mensajes gordos...
A mi mente acuden ahora a menudo imágenes gruesas como globo aerostático o ésta de botero que preside el post -un pintor que nunca me ha gustado- y palabras como cántaro, botijo, borbotón, aguaderas, palabras cuyo significado desconozco vórtice, albarda...sólo porque suenan grueso
Y lo que es peor: otras imágenes que yo querría olvidar y que se fueran no se van: esas fotografías de mis carnes temblonas a la orilla del mar sacadas traidoramente con un teleobjetivo que aumentaba atrozmente mis carnes...fotografías que yo eliminé concienzudamente a la vuelta de vacaciones -palabra también gruesa- y que estoy segura de haberlo hecho pero mi subconsciente no y no sé cómo ni de qué manera, en una de mis peores pesadillas, una foto cae en manos de mi cuñada y la hace circular por internet con el título "mirad las pintas de mi cuñada Mar en la playa" Dios mío!: parezco una odalisca pintada por Botero
Ya lo sé: sigo un poco obsesionada y ahora con grandes cargas de conciencia porque me cuesta dejar la dinámica del verano. Con muchos esfuerzos estoy consiguiendo desplazar "el vicio" -salsa, pan, cervezas- de la dinámica de cada día, confinarlo en la reserva del fin de semana. Ese es el problema del verano: que todos los días son fin de semana Si acumulas la ingesta de veinte fines de semana seguidos en tu cuerpo pero qué caro se paga, nuevamente perdonad Adelgazad vosotras si podéis
VN
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La abuela usa unas bragas que yo me podría poner como un body. He conseguido renovar su aspecto exterior pero es intransigente con respecto a sus bragas. Jamás se pondría una de esas braguitas mías que dejan todo el culo al aire...
Un día, sin embargo, la pillé sujetando en alto y examinando lo que creía unas bragas mías, a lo mejor, pensando: "estas son más cumplidas, ¿no me vendrían bien a mí?"
Son de él -le dije-
Eran unos gayumbos de mi marido. Se los regalé una navidad y aunque al principio él se mostró reticente: "parecen unas braguitas!" enseguida dejó de lado los clásicos de algodón blanco con gruesas costuras y abertura al lado para sacarla por ahí al ir a mear y que según él nunca se usa
Dice de éstos que le sujetan el paquete con extrema suavidad. Las costuras no se clavan. Y basta con hacerlos un poco a un lado para tener todo el "avío" fuera. Alta tecnología de bragas aplicada a la ropa interior masculina. Un signo más de la evolución del hombre
La abuela volvió a dejarlos en la pila de plancha con una cara de alucinada -boca en O- y una sonrisilla que ponía claramente en entredicho la masculinidad de mi marido. Pero de no intervenir yo se las habría probado, estoy segura y quién sabe sino le habría dado por andar por ahí con calzoncillos de hombre.
Casi me arrepiento. Ahora va un poco perdida, la pobre. No sabe quién lleva los calzoncillos en casa. Y mezcla mis braguitas con los gayumbos de él en el mismo cajón. Son ésos que véis en la foto: marca UNNO, comprados en el mercadillo a muy buen precio. Tienen alegres colores.
Lo peor de todo esto: que la frenará a la hora de cambiar su ropa interior. De dar ese salto evolutivo.
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El día uno de Enero, por Dios! me pilló, con un poco de resaca debo confesar, afanándome a eso del mediodía en adecentar mi casa. Se me habían hecho las doce y media y las camas estaban sin hacer y la ropa sucia sin recoger. Y el lavabo hecho un desastre. Aunque creo que debería ufanarme un poco porque en el horno ya estaba un pollo asándose.
Los niños interrumpían constantemente mi labor con sus requerimientos y sus riñas, reeditadas nada más comenzar el año, pero no creais que me sentía agobiada: me hallaba dulcemente narcotizada por los valses de Viena.
Si algo hace diferente a este día festivo de los del resto del año son los valses en Viena que suenan por televisión. Aunque no lo pienses, sabes que todo está bien. Todo marcha. Tu civilización existe y te da la sensación de que tu vida marcha y al mismo tiempo vuelve a comenzar.
Pasé un momento por el salón camino de la cocina donde me esperaban un sinfín de cacharros por limpiar consecuencia de la noche anterior y me detuve ante el televisor a disfrutar un momento del concierto: Bonito. Pero lo de siempre: lujosas lámparas de cristal pendiendo del techo Mujeres engalanadas. Hombres de etiqueta. Otro viejo director de orquesta al que por suerte le bastan ligerísimos toques con su batuta para manejar a toda una Filarmónica. Los oyentes todos inmóviles en sus asientos. La sempiterna imagen del concierto de año nuevo.
Te has perdido -me dice mi marido, que se arrebuja en nuestro mullido sofá con un atisbo de costipado- los reportajes de las mejores pastelerías y mantequerías de Viena; las vistas del Danubio, que yo no sabía que fuera tan largo. Y el proceso de producción de los trajes que llevan las bailarinas. El diseñador, Valentino, tiene seis perros bulldog-francés y un jet privado para desplazarse, el tío.
Entonces la cámara saltó de la sala del concierto al museo de historia de la ciudad y pude ver los diseños de Valentino Encantadoras bailarinas danzaban con habilidad entre las numerosas piezas de arte que poblaban las salas del museo. Los elegantes y suntuosos vestidos eran de color rosa y gris Ceniza. Como un ensueño de la Cenicienta -pensé- Y como los colores de mi blog -añadí a mi anterior pensamiento- La cámara regresó a la sala. Daba comienzo otro vals: "Vino, canciones y mujeres" de Joseph Strauss. Ese titulo, pensé, suena a consigna de burdel. Ah!: aquellos tiempos! Ay que ver cómo eran!
Me fui a la cocina con algo removiéndose en mi interior. Quizás la fiera feminista que hay en mi. Algo que me indujo a pensar que algo perverso se movía bajo el tranquilo, equilibrado y más bien ficticio ritmo del vals y bajo esos deliciosos vestidos rosa y ceniza mientras yo me introducía de puntillas en mi cocina de espanto
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In the bathroom
Me fascina esta imagen
Envidio a esta chica que parece leer tranquilamente
Sentada en su inodoro,rodeada de lujo por todas partes.
Puede que suene un poco irreverente,pero hay pocos placeres
que igualen,a este de descargar el vientre ojeando o leyendo
un libro, o revista.Es por eso que envidio a esta chica.
Y no por otra cosa...
Poder cagar tranquilamente,no como yo,
Siempre a corre prisas, o con el WC lleno de gente
(Mis hijos,por ejemplo,que parece que se citan ahí
antes de ir al colegio.Justo cuando yo tengo mis minutitos.)
¿Cuándo podré conseguirlo?
¿Cuándo podré compensar mi estreñimiento crónico
con la lectura de una buena novela?
Ay!




