::Enganchada a Hund::

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LA ABUELA...

Como ya sabréis, hay una serie bastante picante: Hund (superdotado) que emiten por canal Plus. Mi Marido y yo la disfrutamos un poco a escondidas la noche de los lunes. La emiten bastante tarde así que no están los niños y tampoco solía estar la abuela aunque efectivamente: ella es ya mayor de edad.

Una noche, sin embargo, coincidimos los tres en el sofá en el momento de su emisión. La abuela no daba crédito: su cabeza no dejaba de moverse haciendo no al contemplar las atrevidas escenas de sexo. Pero no se movió del sofá. Resultó un poco embarazoso, la verdad. Sobre todo cuando el Gigoló se puso a practicarle un cuninlingus a una clienta...
Me di cuenta de que la abuela contemplaba la escena sin pestañear. Me pregunté qué pasaría por su cabeza en aquel momento, qué tecla habría pulsado en su limbo esa visión, qué fantasía o...qué recuerdo, para quedarse tan abstraída y no darse cuenta de que mi marido y yo nos tronchábamos de verla

El siguiente lunes, ninguno de los tres faltó a la cita pero Hund no se presentó. Luego supe que había terminado la temporada. Pero la abuela, ahora, por si acaso, no abandona el salón hasta que apagamos el televisor.
Cuando la repongan, veo a la abuela enganchada a Hund.

HUND...

Con un divorcio que no acaba de asimilar. Con dos hijos de lo más rarito que precisan doble de moral y de dinero que él no puede proporcionar porque tiene un trabajo inestable, se le ha quemado la casa y vive en una tienda de campaña, no es raro que esté con la moral por los suelos.

Sólo su polla es un valor al alza... Fue una compañera de traumas la que vislumbró el negocio, tras haberla probado, claro, y le animó a hacerse gigoló para salir del hoyo económico, convirtiéndose ella en su proxeneta.

Todo es bastante divertido. El tema de la prostitución, para variar, está tratado con una inversión de roles bastante improvabable pero que se agradece. De todos modos hay cosas que no cambian: hasta el momento a él sólo le hemos visto el culo y gracias, mientras que ellas lo enseñan todo y cabalgan como jacas desbocadas...
Y sospecho que nunca "se la veremos" O veremos sólo su reflejo, en los rostros alucinados y perplejos de sus clientas cuando le echan la vista encima: a todas se les levantan las cejas, entreabren la boca y la miran con golosos globos oculares dilatados.

La serie está interpretada por Thomas Jane y Jane Adams

:: Yoshito Usui. in memoriam ::

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Uno de los personajes que nos dejaron el pasado año fue Yoshito Usui, el creador de Shin Chan. De un modo absurdo y dramático: despeñándose por una ladera cuando hacía senderismo él solo en un monte próximo a su ciudad. Una verdadera lástima, una pèrdida colosal.

Me ha dado ahora por recordar aquellos tiempos en que la serie comenzó a emitirse, por cierto con un doblaje al catalan muy logrado. Recuerdo que su diseño, procedente del manga más vanguardista, nos sorprendió. Y que enseguida nos enganchó.

Como mamá en aquellos tiempos, recuerdo las reticencias de algunas otras mamás a la hora de aceptar que un personaje infantil mostrase "la trompa" con tanto descaro. Acción ésta que junto con el baile del culo, hizo famoso a Shin Chan. A mí no me pudo parecer mal porque mis hijos, sobre todo el pequeño, hacían lo mismo. Incluso llegué a pensar si no seríamos un poco pervertidos en casa. Desde luego encabezé una campaña en defensa de la serie. (Hizo falta porque todos los niños se hicieron unos pequeños exhibicionistas)

Y dede luego que estas reticencias quedaron en nada por la simpática personalidad de Shin Chan y de toda su familia. y al poco todo el mundo éramos fans de sus aventuras. Y todas nos reímos de ese pequeño conato puritano de censura yo creo, muy influenciadas por ciertas normas "disney" muchas veces tan alejadas de la realidad.
Conforme avanzaba la serie salieron a relucir los grandes valores de esos histéricos y cariñosos, algo frickis -son japoneses- personajes que formaban esta simpática familia nohara.

Ahora estos personajes se han quedado huérfanos. Yo no sé si podrán sobrevivir sin la fuerza y el aliento de su creador. Una verdadera lástima.