:: Hasta las bragas ::

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braguitas y calzoncillos

La abuela  usa unas bragas que yo me podría poner como un body. He conseguido renovar su aspecto exterior pero es intransigente con respecto a sus bragas. Jamás se pondría una de esas braguitas mías que dejan todo el culo al aire...

Un día, sin embargo, la pillé sujetando en alto y examinando lo que creía unas bragas mías, a lo mejor, pensando: "estas son más cumplidas, ¿no me vendrían bien a mí?"
Son de él  -le dije-

Eran unos gayumbos de mi marido. Se los regalé una navidad y aunque al principio él se mostró reticente: "parecen unas braguitas!" enseguida dejó de lado los clásicos de algodón blanco con gruesas costuras y abertura al lado para sacarla por ahí al ir a mear y que según él nunca se usa
Dice de éstos que le sujetan el paquete con extrema suavidad. Las costuras no se clavan. Y basta con hacerlos un poco a un lado para tener todo el "avío" fuera. Alta tecnología de bragas aplicada a la ropa interior masculina. Un signo más de la evolución del hombre

La abuela volvió a dejarlos en la pila de plancha con una cara de alucinada -boca en O- y una sonrisilla que ponía claramente en entredicho la masculinidad de mi marido. Pero de no intervenir yo se las habría probado, estoy segura y quién sabe sino le habría dado por andar por ahí con calzoncillos de hombre.

Casi me arrepiento. Ahora va un poco perdida, la pobre. No sabe quién lleva los calzoncillos en casa. Y mezcla mis braguitas con los gayumbos de él en el mismo cajón. Son ésos que véis en la foto: marca UNNO, comprados en el mercadillo a muy buen precio. Tienen alegres colores.
Lo peor de todo esto: que la frenará a la hora de cambiar su ropa interior. De dar ese salto evolutivo.