Mary Ward Paper

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Llevo varios días intentando auto-convencerme de que los motivos de este papel no son más que estilizadas manchas en un elegante tono verdoso. -Muy parecidos, eso sí, a insectos de todo tipo, algunos muy peligrosos- y que combinadas con la victoriana figurita de Mary Ward hacen el patrón de papel más fascinante y tentador que he visto para empapelar una salita de lectura.
Y he llegado a la conclusión de que con buena luz puede colar pero ¿qué pasará cuando reine la penumbra en la salita, la figurita de Mary desaparezca y sólo queden los oscuros y perfectos contornos de esos bichos?: que podrían darme un susto de muerte.

No puedo creer que Mary Ward se dedicara con tan sólo tres o cuatro añitos a recolectarlos. Los insectos provocan en mí dos reacciones: huir o matarlos. Y aún estando muertos, no quiero saber nada de ellos.
Mary Ward los estudió con lupa y los dibujó al detalle. Impresionados por la perfección de sus esbozos le compraron un microscopio.

Se hizo una experta en microscopia, por encima de los conocimientos de la época. Fue una de las dos mujeres que recibían el boletín de la Royal Astronomical Society de la época -junto con la Reina Victoria- Y eso, dadas las barreras sexistas que una mujer tenía que sortear entonces, es triple mérito.

Cuando estaba en la flor de su vida, Mary salió despedida en una curva cuando estaba provando junto con sus primos el prototipo de coche impulsado a vapor que habían inventado éstos. -Ya podían haber previsto también lo del cinturón de seguridad- convirtiéndose en la primera víctima de este ingenio devorador de kilómetros y aplastador de vidas.

Volviendo al papel. hay otros motivos en esta casa: Grow House Grow.  De Brooklyn. N.Y.  absolutamente deliciosos. inspirados en personajes notables de la historia. Claro que son carísimos. pero es que son obras de arte. Pintados a mano. Con un refinamiento y amor por la ciencia y la historia exquisitos.