0 Comentarios
10.45 p.m del primer día de trabajo
No fue todo tan mal después de todo. Me han destinado al "Chanel"... Y ni siquiera tuve que pasar por el escrutinio ya que Alexia no se presentó. Sarah, una joven alta de cabellos lacios y aspecto lánguido, es mi compañera.
A media mañana, durante la pausa para el almuerzo, sin desprenderme del uniforme, que no es otra cosa que una bata cruzada con aspecto de kimono que me gusta y me sienta muy bien -me puse eso sí, mis ferragano- me fui para el colegio de Juanjo, que no dista mucho de allí, con la esperanza de verlo en el recreo.
Sarah me acompañó.
Una vez allí, nos amorramos a la reja que rodea el perímetro del patio. Éramos más de diez madres. Algunas no salen de ahí en toda la mañana.
-El mío va a tercero de primaria... -dejé caer-
pero no hubo respuesta.
-¿Tienes hijos? -le pregunté-
-No
Vi a los mellizos de Francis. Y a Fitzy, el hijo de Magda. Luego cruzó mi Juanjo como una exhalación. Levanté la mano pero no me vio.
-Son un caudal de energía, un torrente de vida alborotado... -dije, animada a continuar con la digresión-
Pero no hubo reacción por su parte
Y luego sonó la banda sonora que les llamaba de vuelta a las aulas.
Cruzamos la calle y entramos en la cafetería.
Estaba muy animada. Algunas madres habían entrado después de dejar a sus hijos por la mañana y ya no se habína marchado. Otras habían vuelto del mercado de hacer la compra y esperaban la salida de los chiquillos que se produciría a las doce. En el aire flotaba una madeja de conversaciones acerca de temas escolares, personales y chismes varios...
Vi que Sarah miró la hora en el reloj de la pared. Excedía claramente de la licencia para el bocadillo, pero no dijo nada.
Pedí un café y otro largo con leche para mi compañera más una magdalena que se comió ella entera. Mejor: quiero aprobechar para depurarme. Estos días he engullido como una bestia.
La invité, supongo que por mala conciencia, aunque tampoco ella hizo ninguna intención de pagar. Y regresamos al tajo
Recuperamos el tiempo perdido aunque me doy cuenta que todo el sobre esfuerzo lo puse yo. No importa.
Ahora Blanche se va a la cama



